Con el pasar del tiempo y a medida que vamos asumiendo nuevas responsabilidades nuestras proyecciones van cambiando y vamos perdiendo ciertos elementos que formaban nuestra niñez, y con esto me refiero a la espontaneidad y la vibración que tienen los niños, pues son conscientes del aquí y del ahora, sin perderse nada de lo pasa y sin preocuparse por el futuro ni por el pasado y creando ansiedades, la imagen del niño interior es un estado mental, y al tenerlo presente es maravilloso porque seguimos sintiendo su capacidad de asombro ante los misterios y sorpresas de la vida.

La sanación del niño interior te sirve para recuperar tu pasión de vivir, enfrentar la vida con más tranquilidad sin tantas preocupaciones, los niños actúan y se muestra tal cual son, no engañan, son sinceros, y es lo que buscamos, mostrarnos como somos, evitando las corazas y las durezas ante la vida, viviendo y vibrando en el presente.

  • Sentir más, pensar menos, no es dejar de pensar, es sentir con consciencia y saber cuando pensar menos, cuando quieras llorar llora, cuando quieras reír, ríe, si te sientes molesto, enójate, cuando sientas emociones, exprésala no las guardes porque cuando eso pasa empezamos a somatizar, nuestro cuerpo reacciona ante esta falta de expresión, expresar nuestras emociones no es mostrarnos vulnerables, pues somos humanos y todos sentimos.

 

  • Jugar, jugar, jugar siiiiiiiiii juega, juega y diviértete, un juego de mesa, un juego mental con tu familia o amigos, jenga, monopoly, basketball, futbol, golf, en una fiesta de niños (si tienes oportunidad) involúcrate en los juegos infantiles y tu mente se distraerá.

 

  • Comunícate con tu niño interior mediante la escritura: mano derecha tú y mano izquierda él). Hacer escritura con ambas manos es un ejercicio de estimulación, puedes practicar esta técnica e incluso hacer un pequeño dialogo tu niño interior y tú, al principio no será tan fluido pero poco a poco abrirás paso y permitirás escucharlo, sentir sus expresiones y opiniones, la mano izquierda se comunica con nuestro hemisferio derecho del cerebro y se conecta con nuestro niño interior, si escribes con la mano izquierda por naturaleza, aplica igual, la mano derecha escribe el adulto y la izquierda el niño.

 

  • Leer cuentos y ver películas infantiles, te ayudan a explorar esa parte de ti, creativa e inocente que vamos descuidando con la adultez