¿Tienes un negocio y te sientes desbordado de tareas? Descubre cómo combatir tu miedo a delegar y hacer crecer tu negocio con éxito. Todos tenemos miedos. Lo importante aquí es identificar la raíz de nuestros temores para poder analizar con objetividad si son fundamentados o fruto de nuestra imaginación. Y en el emprendimiento, ocurre lo mismo. Así que vamos a ver “los monstruos” que motivan el miedo a delegar para que puedas deshacerte de ellos de un solo golpe (o casi).

1. Perder el control

Cuando estás acostumbrado a hacerlo tú todo, pensar en soltar tareas da miedo, porque piensas que vas a perder el control del negocio.

Sin embargo, cuando delegas, lo que haces es pasar el testigo de la gestión y ejecución de esas tareas a otra persona, pero NO cedes tu autoridad ni tu responsabilidad.

El negocio seguirá siendo tuyo, tú seguirás decidiendo cómo quieres que se desarrolle cada área y seguirás teniendo la última palabra.

La diferencia está en que al vencer el miedo a delegar y liberarte de tareas en las que no eres imprescindible, podrás hacer una mejor gestión del tiempo para hacer mejor el trabajo del que solo tú te puedes ocupar.

2. Perfeccionismo

Si eres muy perfeccionista, cuesta delegar porque crees que nadie será capaz de hacer las cosas tan bien como tú.

Esforzarte para intentar conseguir el mejor resultado posible en todo lo que haces está muy bien, pero hasta cierto punto y siempre y cuando no caigas en el perfeccionismo paralizante.

En este punto, perder el miedo a delegar y pedirle a otra persona que se encargue de ciertas tareas te ayudará a darte cuenta de que perder el tiempo en detalles sin importancia es un lastre para el crecimiento de tu negocio.

3. Nadie lo va a hacer como yo

Claro. ¡Es normal! Cada maestrillo tiene su librillo y cada persona tiene su propia forma de hacer las cosas.

Pero que no esté hecho como tú lo harías no quiere decir que no esté bien, ni que no vaya a funcionar.

Es más: cuando delegas y te rodeas de buenos profesionales, no solo no harán las cosas como tú, sino que ¡lo harán mejor y en menos tiempo!

4. No tengo tiempo para formar a nadie

Ni lo necesitas si adquieres el buen hábito de documentar todos los sistemas y procesos de tu negocio.

Si te acostumbras a dejar por escrito el modus operandi para ejecutar las diferentes tareas que requiere tu proyecto, cuando delegas no necesitas invertir tiempo en formar a esa persona.

Basta con remitirla al documento concreto donde están especificados los pasos y será completamente autónoma para poder ejecutarla de principio a fin como si lo hicieras tú mismo y siguiendo el proceso que quieres que se cumpla.

5. Me siento impostor si no lo hago yo

El síndrome del impostor ataca de nuevo, esta vez en forma de miedo a delegar. 😉

Veamos.

¿Crees que el café que tomas por las mañanas lo fabrica personalmente el director de la marca?

¿Crees que cuando compras una prenda de ropa en Zara (por ejemplo), la ha cosido a mano Amancio Ortega?

Pensemos ahora en tu negocio.

¿Crees que si no te encargas tú de los temas administrativos, de las finanzas, de los posts de tu blog o de diseñar la página de venta de tu próximo servicio eres menos profesional?

¡En absoluto! Todas las áreas de tu negocio llevan tu esencia y tu personalidad. Pero no es necesario que seas tú quien esté con el pico y la pala haciéndolo todo.

6. Yo puedo hacerlo todo

Este es uno de los grandes errores de productividad que cometen los emprendedores.

Por eso, el último miedo a delegar está dedicado a los superhéroes. A los titanes que, como Atlas, cargan con todo el peso en su espalda.

Mira, hay algo que una vez que pasa, lo pierdes para siempre: el tiempo.

Así que valora tu tiempo, establece prioridades y delega las tareas secundarias para centrarte en lo que más te gusta y en lo que mejor sabes hacer.

Si lo haces, comprobarás que mejora tu organización, tienes más foco y te vuelves más productivo.

Fuente: https://masymejor.com